La Asamblea Nacional cubana continuó ayer su vigorosa defensa del modelo socialista unipartidista vigente, que se dispone a convertir en "intocable" para evitar cambios y garantizar su supervivencia incluso después de la desaparición del presidente Fidel Castro.
Por tercer día consecutivo, se escucharon discursos uno tras otro en la Asamblea ensalzando los logros de 43 años de revolución y en contra del capitalismo.
"Para nuestro pueblo, regresar al pasado es indeseable, impensable e imposible. La patria es sagrada, la revolución es invencible y el socialismo es irrevocable", dijo en su intervención el vicepresidente, Carlos Lage, antes de terminar su discurso con "¡Viva el socialismo, Viva Fidel!".
Castro, acompañado de su hermano Raúl Castro, el sucesor designado, asistió a la maratónica sesión extraordinaria de la Asamblea.