El presidente estadounidense, George W. Bush, declaró ayer zona devastada a la ciudad de Oklahoma, donde dos tornados en menos de 48 horas han destruido numerosos edificios y han causado casi 140 heridos. Las autoridades municipales confirmaron que no se han producido víctimas mortales.
Esta tormenta ha dejado 30,000 viviendas sin electricidad y ha causado daños en centenares de edificios, según los cálculos de las autoridades municipales. El gobernador del Estado de Oklahoma, Brad Henry, calificó los daños causados a la ciudad de "completamente devastadores".
Las autoridades municipales han valorado inicialmente los daños causados en unos 100 millones de dólares, aunque han advertido que probablemente la suma final sea superior. Según el Servicio Nacional de Meteorología, se han detectado cerca de 300 tornados en el país en los últimos siete días, una cifra récord.