En medio de las crecientes dudas acerca de la veracidad de la información sobre los supuestos arsenales de destrucción masiva de Irak, el presidente de EU, George W. Bush, se mostró ayer "absolutamente convencido" de su existencia.
Pese a que han pasado dos meses desde que las tropas aliadas controlan el país, tras derrocar al régimen de Sadam Hussein, y no ha aparecido rastro de armas químicas o biológicas, Bush manifestó que la intervención militar estuvo plenamente justificada.
"Irak tenía un programa de armas. Los informes del espionaje a lo largo de toda la década mostraban que tenían un programa de armas. Estoy absolutamente convencido de que, con el tiempo, descubriremos que lo tenían", dijo Bush tras reunirse con su Gabinete.
El presidente estadounidense no quiso valorar, sin embargo, si la credibilidad de Estados Unidos está en juego en relación con el hallazgo de las armas químicas y biológicas, que fueron uno de los argumentos centrales para justificar la invasión de Irak.
El presidente estadounidense sugirió también que si se atacó a Irak "La Historia demostrará y probará que Estados Unidos tomó la decisión absolutamente correcta de liberar al pueblo de Irak de las garras de Sadam Hussein", señaló el mandatario estadounidense.
Las dos milicias entablaron fuertes combates el sábado pasado, con un balance provisional de 42 muertos. Los hema aprovecharon la salida de las tropas ugandesas de Bunia para en un sorpresivo ataque tomar el control de la ciudad, centro de una región rica en oro, diamantes, madera, café y petróleo.
La mayoría de los milicianos hema se pasea en civil con sus fusiles de asalto "AK-47", muchos cerca del campo de refugiados que está protegido por las tropas de la Misión de Observación de la ONU en el Congo (MONUC) en cuyo refuerzo llegan las tropas de intervención.