El presidente George W. Bush instó ayer a los estadounidenses a apreciar sus libertades en el Día de la Independencia y prometió usar el "inmenso poder (de su país) en defensa de la libertad" en todo el mundo.
En un discurso pronunciado en la plaza central de Ripley, en el estado de West Virginia, Bush también rechazó la resolución de un tribunal federal que prohíbe referencias a Dios en el Juramento de la Bandera. El mandatario le dijo a la multitud que "ninguna autoridad del gobierno puede prohibir que un estadounidenses jure fidelidad a esta nación en nombre de Dios".
Celebrando el Día de la Independencia estadounidense en la pequeña localidad de Ripley, que cuenta con 3,400 habitantes, Bush exhortó a los estadounidenses a que festejen a pesar de las preocupaciones por los atentados del 11 de septiembre.
También prometió que continuará con fuerza en su guerra contra el terrorismo y promovió a una congresista local republicana, Shelley Moore Capito, en una reñida contienda reeleccionista. "El aniversario de la independencia es un día de gratitud, y un día de celebración", dijo Bush, parado frente al Tribunal del Condado de Jackson, adornado con los colores patrios rojo, blanco y azul, frente a los pocos millares de personas que se apretujaron en la plaza central.
Mientras Bush visitaba el pueblo, en el que se realizaba un desfile de bandas de música y bailarinas, el gobierno usaba todo a su disposición, desde aviones militares hasta cámaras de vigilancia, para proteger el país.
El mandatario, que presenció en Washington el espectáculo de fuegos artificiales que se realizó desde el famoso Balcón de Truman de la Casa Blanca, afirmó que los ataques contra las torres del World Trade Center y el Pentágono, unió a los estadounidenses.