El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó ayer al aeropuerto londinense de Heathrow para iniciar una visita de Estado de tres días en Gran Bretaña, indicó una fuente de la presidencia norteamericana.
El príncipe Carlos, heredero al trono, recibió a Bush y a su esposa Laura a su descenso del avión presidencial Air Force One.
La pareja presidencial fue trasladada luego en helicóptero hasta el Palacio de Buckingham, donde será huésped de la reina Isabel de Inglaterra hasta el viernes por la mañana.
El presidente estadounidense se entrevistará con el primer ministro británico Tony Blair, su principal aliado en la guerra contra Irak.
La visita oficial de tres días promete ofrecer imágenes contrastantes de elegantes ceremonias en el Palacio de Buckingham y de protestas callejeras por parte de millares de manifestantes.
Gran Bretaña ha enviado 9,000 soldados a Irak, el mayor contingente militar de la coalición después de los soldados estadounidenses.
Bush ha declarado que utilizará la visita de tres días para enfrentar las dudas generalizadas en Gran Bretaña y en Europa acerca de la guerra de Irak.
En un discurso a pronunciar hoy en el Palacio Whitehall, Bush se propone señalar que la guerra fue el camino correcto al fracasar otras instancias, aseguró un alto funcionario de la Casa Blanca que viajó con Bush en el avión Fuerza Aérea Uno. "La historia ha demostrado que existen épocas en que los países se ven obligados a usar la fuerza para defender la paz y defender valores", dirá Bush, según un anticipo del discurso.
La cálida acogida oficial del presidente norteamericano contrasta con las profundas dudas de los súbditos británicos acerca de justificación de la guerra de Irak y una hostilidad generalizada hacia Bush.
Más de 50 británicos han muerto en Irak. Encuestas recientes indican que una clara mayoría de electores británicos consideran que Bush cometió un error al atacar a Irak y creen que la alianza de Blair con el mandatario norteamericano perjudicará a Gran Bretaña.
Los opositores a la política estadounidense han prometido protestas en gran escala contra la presencia del mandatario aquí.
Los organizadores de la marcha esperan congregar entre 60,000 y 100,000 personas mañana, y se anotaron ya una victoria el lunes cuando la policía informó que la marcha podría pasar frente a ambas cámaras del Parlamento y frente a la oficina de Blair.
El alcalde de Londres, Ken Livingstone, se quejó ayer del alto costo para los londinenses que acarrearán las medidas de seguridad desplegadas en la visita al Reino Unido de George W. Bush, que llegó a Londres ayer.
El alcalde señaló que habrá que subir al menos un par de libras (2.86 euros) el principal impuesto local para afrontar el gasto de mantener de servicio a 14,000 policías en los próximos días.
"Estoy seguro de que la mayoría de londinenses preferiría pagar cuatro libras y que Bush no viniera", recalcó Ken Livingstone, que invitó al Gobierno a asumir el gasto.
El costo del dispositivo de seguridad ascenderá aproximadamente a unos 14 millones de euros (casi 17 millones de dólares).
Cerca de 14,000 agentes del orden, casi la mitad de los integrantes de la Policía Metropolitana de Londres y 1,300 policías más se desplegarán en Sedgefield (noreste de Inglaterra), circunscripción electoral del primer ministro británico, Tony Blair, que Bush visitará el viernes, día 21.