Preparando al país para la guerra, el presidente George W. Bush dijo anoche que la otra semana presentará pruebas la ONU de las armas ilegales de Sadam Hussein, y prometió que Estados Unidos encabezará una campaña para desarmar al régimen iraquí si éste se niega a entregar sus arsenales.
"El rumbo de esta nación no depende de la decisión de otros", expresó Bush en su segundo discurso anual sobre el estado de la Nación. Consultaremos con otros, pero que no haya confusiones: si Sadam Hussein no se desarma plenamente, por la seguridad de nuestro pueblo y la paz mundial, encabezaremos una coalición para desarmarlo", manifestó.
Hablando ante el Congreso y a todo el país, Bush presentó una lista de las presuntas violaciones de Sadam, algunas de ellas apenas reveladas al público. Dijo que fuentes de inteligencia han dicho que miles de funcionarios iraquíes trabajan escondiendo documentos y materiales de los inspectores de la ONU.
En concreto, Bush aseguró que Hussein no ha informado el paradero de unos 25,000 litros de toxina del botulismo, 500 toneladas de gas sarín, gas mostaza y agente neurotóxico VX y hasta 30,000 municiones capaces de portar armas químicas.
Respecto a Corea del Norte, dijo que este país tendrá el respeto de la comunidad internacional y el bienestar de su pueblo sólo si abandona sus ambiciones nucleares. Por otra parte, el presidente prometió impulsar la debilitada economía con reducciones de impuestos y un sistema de salud más fuerte.
Por primera vez desde que los ataques del 11 de septiembre lo transformaron en un presidente de tiempo de guerra, Bush enfrentaba serios cuestionamientos públicos sobre su conducción.
La primera mitad del discurso de Bush estuvo dedicada a la política interna, un reflejo de su deseo de no dejar que Irak oscurezca una agenda presidencial que apunta a la campaña de reelección del 2004.
En otro orden, el mandatario propuso invertir en investigaciones para desarrollar automóviles propulsados a hidrógeno. Además, sugirió programas de enseñanza para hijos de reos encarcelados y un programa de 600 millones de dólares para el tratamiento de drogadictos. Anunció que pedirá al Congreso que en los próximos cinco años dedique $15,000 millones a la lucha contra el SIDA.