En el primero de los nombramientos para su nuevo Gobierno, el presidente de EU, George W. Bush, propuso ayer al hasta ahora asesor legal de la Casa Blanca, el hispano Alberto Gonzáles, como nuevo secretario de Justicia.
El próximo paso será una audiencia del Senado para decidir si se confirma o no el nombramiento de Gonzáles, de origen mexicano, para sustituir a John Ashcroft como fiscal general, o secretario de Justicia.
De confirmarse el nombramiento, Gonzáles se convertirá en el primer hispano que ocupa la jefatura del Departamento de Justicia y el de mayor prominencia dentro del Gobierno estadounidense actual.
El secretario de Justicia es uno de los que componen el Gabinete de Seguridad Nacional, junto a los responsables de Defensa, de Estado y de Seguridad Nacional, entre otros.
Hasta ahora se conjeturaba con la posibilidad de que el presidente propusiera a Gonzáles para un puesto en el Tribunal Supremo de EU, donde han aumentado los rumores sobre posibles vacantes después de que su presidente, William Rehnquist, anunciara que padece de cáncer de tiroides.
Gonzáles ha sido juez del Tribunal Supremo de Texas y es parte del círculo de confianza del mandatario estadounidense.
Cuando Bush era gobernador de Texas, Gonzáles fue asesor legal del Estado. Ocupó también el cargo de secretario de estado tejano antes de que Bush le nombrara juez del Tribunal Supremo estatal.
Fue muy criticado después de participar en la redacción de un memorándum en 2002 en el que se afirmaba que las Convenciones de Ginebra no son aplicables a los presos capturados en Afganistán, y con opiniones legales acerca de que la tortura a sospechosos de terrorismo puede ser permisible en ciertos casos.
Su origen humilde como hijo de emigrantes mexicanos nacido en Texas y su ascenso en el escalafón social -vivió su niñez en una casa sin agua potable y fue el primero en su familia en obtener un título universitario- hacen de su historia un ejemplo perfecto del llamado "sueño americano".