El Pentágono estadounidenses tiene intención de eximir a su costoso sistema de antimisiles balísticos de las pruebas que la ley exige para los nuevos sistemas de armas de Estados Unidos, afirmó ayer el diario Los Angeles Times.
El sistema, que puede tener un costo de hasta 70,000 millones de dólares, se pondrá en marcha después de que el Gobierno del presidente de EU, George W. Bush, se retiró del tratado ABM firmado con la antigua Unión Soviética en 1972, y que prohibía la instalación de defensas a nivel nacional contra misiles balísticos.
Según el diario de Los Angeles, Washington busca ahora la forma en que pueda eximir a los componentes en ese sistema de las pruebas de operación de armamento que exige la ley antes que empiece la producción de los elementos.
En el Gobierno de Bush hay quienes creen que "esas medidas inusitadas son necesarias debido a la amenaza creciente con misiles" de países como Corea del Norte, Irán e Irak, señaló el diario. El año pasado, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, eliminó algunos requisitos en los trámites de adquisiciones que existían para asegurar que los nuevos programas de armamento se cumplan de acuerdo al cronograma y el presupuesto.
"Si bien las exenciones otorgadas antes dieron al programa de defensa contra misiles un grado sin precedentes de autonomía en relación con la supervisión legislativa, no lo excluyeron de las pruebas de armamento", indicó el diario.