Se trató de una acción audaz de Bush, al viajar a una Bagdad plagada de violencia menos de una semana después de la muerte del terrorista Abu Musab al-Zarqawi.
El presidente permaneció en Bagdad un poco más de cinco horas.
Bush se reunió con el primer ministro Nouri al-Maliki en un palacio otrora usado por Saddam Hussein y donde está actualmente la embajada estadounidense.
"Qué bueno verlo", dijo Al-Maliki, quien se había enterado de la llegada de Bush apenas minutos antes.
"Gracias por recibirme", respondió el mandatario estadounidense.
La noticia del viaje fue divulgada a sólo un número reducido de asesores y reporteros, a quienes se les exigió secreto absoluto, debido a razones de seguridad.
El primer ministro había sido invitado a la embajada bajo el pretexto de participar en una videoconferencia con Bush, que supuestamente estaba en la residencia presidencial en Camp David. La conferencia se iba a realizar a la hora prevista, pero con Bush junto a Al-Maliki.
El viaje secreto de Bush se produce seis días después de la muerte de Al-Zarqawi en un bombardeo estadounidense. El gobierno esperaba que la eliminación de Zarqawi y el establecimiento del gabinete completo de Al-Maliki aumentarían el respaldo de los estadounidenses al controversial conflicto bélico.
Además de reunirse con Al-Maliki y su gabinete, Bush habló con el presidente Jalal Talibani, el presidente del parlamento, líderes políticos nacionales y con las fuerzas estadounidenses.
El avión del presidente aterrizó en el aeropuerto de Bagdad, y Bush fue trasladado en helicóptero desde allí hasta la llamada Zona Verde.
Es la segunda vez que Bush viaja a Bagdad en menos de tres años. Se reunió con los soldados estadounidenses para el Día de Acción de Gracias en el 2003, en una visita que se limitó al aeropuerto a unas cuantas horas después de anochecer. Ese viaje fue mantenido en secreto hasta que Bush estaba en el vuelo de regreso a casa.
El asesor de la Casa Blanca, Dan Bartlett, dijo que el viaje había sido organizado por varias semanas pero se retrasó por la espera de que Al-Maliki completara el nombramiento de los ministros de su gabinete con su grupo de seguridad nacional.
Con la muerte del líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi, el presidente George W. Bush ha recuperado parte de su popularidad, según una encuesta publicada ayer en Estados Unidos.
Bush cuenta con la aprobación del 38% de sus ciudadanos, después de alcanzar mínimos en torno al 30% a comienzos de mayo, según un sondeo del diario "USA Today".