El presidente de EU, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, prometieron ayer "seguir en Irak hasta que hayamos acabado la tarea" de pacificación y reconstrucción, pese al deterioro de la situación en el país.
En una rueda de prensa en los jardines de la Casa Blanca, ambos insistieron en que la escalada de la violencia en Irak no afectará los planes para la transferencia de la soberanía, prevista para el 30 de junio, o los esfuerzos de reconstrucción.
"Permaneceremos en Irak y terminaremos nuestro trabajo, seguiremos allí hasta que hayamos concluido nuestra tarea", afirmó el primer ministro británico.
En sus declaraciones, Blair insistió en que "haremos todo cuanto esté en nuestra mano para ganar esta batalla, no cederemos ni nos echaremos para atrás".
Estados Unidos, decidió ayer prolongar al menos tres meses la presencia de 20,000 soldados y enviar refuerzos.
También admitió que no se esperaba que las tropas estadounidenses sufrieran tantas bajas, donde están desplegados 135,000 soldados norteamericanos.
El creciente estado de inseguridad en Irak quedó patente durante los últimos días con la ejecución de un rehén italiano y el asesinato de un diplomático iraní en Bagdad.