El presidente de EU, George W. Bush, y su rival demócrata, John Kerry, intensifican sus ataques, incluidos los personales, para romper el empate que apuntan las encuestas y ganar terreno en una campaña más emocionante a medida que se acaba. Ambos están listos para el debate de esta noche.
En la Universidad de Tempe (Arizona), dos grandes aspirantes a la Casa Blanca volverán a verse las caras para discutir asuntos de casa, como el empleo, los impuestos, la economía o la sanidad pública.
Fuentes de la campaña de Kerry solicitaron ayer que se incluya también el tema de Irak en la agenda del debate final argumentando que, aunque es un asunto de política exterior, afecta y muy directamente a la economía del país.
El debate constituirá la última oportunidad para Bush y Kerry hablen sobre sus propuestas para los hispanos, en un Estado donde los latinos podrían tener un papel determinante el 2 de noviembre.
En los anteriores debates la soltura de Kerry le permitió mejorar sensiblemente en las encuestas.
Pero las sorpresas encontradas no terminaron allí, toda vez que también se descubrió que la entidad pagaba por porciones de terrenos que no eran usados por la Caja de Ahorros a la empresa Panama Real Investment Corporation, cuyo propietario es Jean Figali.