"Estamos de acuerdo en que Irán no debe tener armas nucleares", afirmó Bush al inicio de la conferencia de prensa conjunta tras la reunión que ambos mantuvieron en Bratislava, en la que también coincidieron en que Corea del Norte no posea armas atómicas.
Rusia tiene previsto firmar con Irán mañana un acuerdo para el suministro de combustible nuclear y la devolución del material ya usado, y el programa atómico de Teherán ocupó buena parte de esta reunión.
Bush dijo que planteó la cuestión "de forma amistosa", pero a pesar de toda su retórica de los últimos días, Bush se tuvo que contentar con una vaga declaración de intenciones de Putin, pero sin compromisos de ningún tipo.
Putin afirmó que Rusia está comprometida con la democracia, que "es nuestra decisión final, y no hay retorno", afirmó.
Putin, incluso, pareció lanzar una advertencia a Bush, al señalar, que "esto no debería ser empujado hasta el primer plano".
El ex presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, opinó que la cumbre ruso-estadounidense terminó con un "balance positivo" que echa por tierra los malos augurios sobre sus resultados.
"Podemos sacar la conclusión de que no se han justificado los pronósticos más escépticos de quienes instigaban la tensión resaltando las divergencias existentes" entre los presidentes de EU, George W. Bush, y de Rusia, Vladimir Putin, señalo.
Gorbachov admitió que en las relaciones entre Washington y Moscú "hay bastantes problemas.
Bush dijo que discutieron sus diferencias, pero enfatizaron que en el siglo XXI los países sólo tendrán prosperidad y seguridad si tienen democracia y libertad.
Bush señaló estar preocupado por las medidas de Putin para consolidar su poder y atacar las libertades cívicas y de prensa.
También lo alarman los intentos de Putin de ejercer influencia sobre las elecciones en Ucrania, vender armas a Siria y mantener relaciones estrechas con Irán.