Los republicanos se parecen cada vez más a los demócratas, siempre divididos.
La angustia de los republicanos proviene de la caída de Bush en las encuestas y el rechazo creciente a la guerra de Irak.
Pero también refleja un despertar político, ya que los republicanos siguen sus propios intereses en este año de elecciones al Congreso y los aspirantes a la presidencia en el 2008 buscan diferenciarse, tanto de Bush como entre ellos.
"Ha comenzado la temporada de caza contra él. George Bush ha perdido la confianza de los suyos en muchos aspectos"", dijo el historiador de la presidencia Thomas E. Cronin.
"Lo vimos con (Lyndon) Johnson, lo vimos con (Richard) Nixon. Ahora, lamentablemente, lo vemos con Bush"".
El único consuelo para los desconcertados republicanos es que los demócratas tampoco parecen capaces de unificar posiciones sobre Irak y otros asuntos importantes.
Ante la andanada de críticas de su partido, George W. Bush ha tratado de dialogar con los congresistas republicanos. La semana pasada, aceptó la renuncia de su jefe de gabinete Andrew Card y dio el puesto a su director de presupuesto, Josh Bolten, hombre estimado en el Congreso.
Se esperaban otros cambios, incluso una posible reorganización de la oficina de enlace de la Casa Blanca con el Congreso.
Bush también trata de mantener a los legisladores republicanos al tanto de sus decisiones, después de sorprenderlos en febrero con el apoyo a una transacción comercial _luego anulada_ que hubiera entregado el control de seis grandes puertos a una empresa estatal de Emiratos Árabes Unidos.
Esta semana el Senado reanuda los debates sobre un proyecto de ley de inmigración que ha dividido a los republicanos.
El proyecto ofrecería a los aproximadamente 11 millones de inmigrantes ilegales la oportunidad de obtener la ciudadanía y otorgaría 400,000 visas temporarias de trabajo por año.
El presidente George W. Bush, a dicho que el programa de visas temporarias es crucial.
Pero muchos conservadores en el Senado prefieren un proyecto ya aprobado por la cámara baja en diciembre, que convierte en crimen federal la sola permanencia ilegal en el país y contempla la construcción de un muro en la frontera con México.
No contiene una cláusula sobre visas temporarias.
Algunos conservadores ya no reconocen a Bush como uno de los suyos: rechazan sus posiciones sobre inmigración, el déficit galopante y la política de "construcción de naciones"" como en Irak, con su elevadísimo costo.
Los inmigrantes legales que hablen inglés con facilidad podrían adquirir la ciudadanía estadounidense en cuatro años en lugar de los cinco establecidos, plantea una propuesta que formaría parte de un amplio proyecto de ley sobre la inmigración.
Se analiza la manera de aumentar las sanciones a los empleadores que contraten indocumentados.