Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Francia, Nicolas Sarkozy, lanzaron una advertencia contra el programa nuclear iraní después de que ese país rechazara la oferta internacional para renunciar al enriquecimiento de uranio.
Ambos mandatarios se reunieron en París, para analizar, además del programa nuclear iraní, Afganistán, la situación en Oriente Medio, la ronda de Doha y el cambio climático, entre otros asuntos.
Bush afirmó que "nuestros aliados entienden que un Irán nuclear es algo increíblemente desestabilizador y un gran golpe para la paz mundial".
"Estoy decepcionado porque los líderes hayan rechazado, así porque sí, esta generosa oferta", afirmó Bush, que agregó que la negativa de Teherán "representa una indicación al pueblo iraní de que sus líderes están dispuestos a aislarles aún más".
Nicolas Sarkozy, por su parte, afirmó que el pueblo iraní "se merece algo mejor que el punto muerto al que algunos de sus líderes les están llevando".