Una cadena de sismos hizo que cundiera el pánico en la costa occidental de la isla indonesia de Sumatra, donde al menos nueve personas murieron, más de un centenar resultaron heridas, y aún se desconoce la extensión del daño causado por el fuerte terremoto del miércoles.
Bengkulu, la ciudad más cercana al epicentro del sismo, recuperaba la normalidad aunque la población seguía nerviosa después de haber sentido decenas de réplicas.
Las primeras estimaciones de daños indican que 133 casas quedaron destruidas y cerca de 4, 000 sufrieron daños de menor o mayor gravedad, al igual que tres escuelas, cinco centros médicos, 12 mezquitas y 19 edificios de oficinas.
También quedaron dañadas 13 carreteras, sobre todo las que se dirigen al norte de la provincia, lo que impidió a los grupos de rescate alcanzar una de esas zonas afectadas, el distrito de Muko-Muko.
El sur de Sumatra fue sacudido por 19 temblores, el más fuerte ocurrió ayer y alcanzó los 7.1 grados de magnitud en la escala Ritcher.
El movimiento telúrico más grave, de 8.4 grados de magnitud, se registró el miércoles y causó un corte de las comunicaciones telefónicas y la caída del tendido eléctrico, que sumieron la zona en el caos y dificultaron las primeras tareas de ayuda a los afectados.
El principal hospital de Bengkulu, el RSUD Dr.Yunus, quedó seriamente dañado por temblor y fue escenario de dramáticas escenas de pánico.
"Los enfermos y familiares salieron corriendo al creer que el hospital se iba a derrumbar. Se han evacuado a todos los pacientes", relató el doctor Yusuf Benas.
Alrededor de 150 enfermos se agolpan ahora sobre camillas y colchones instalados en una decena de tiendas de campaña instaladas en el patio del hospital, puesto que en el interior del edificio se amontonan los escombros.
En un comunicado, el Ministerio nicaragüense de Relaciones Exteriores confía en que el alto tribunal internacional de La Haya fallará "conforme a derecho y justicia".