Un tribunal marroquí condenó a cadena perpetua a un francés, por su relación indirecta con los atentados suicidas de mayo en Casablanca, que dejaron 45 muertos, entre ellos 12 atacantes.
El fiscal había pedido la pena de muerte para Pierre Robert, un converso al Islam de 32 años, y para cinco de los 33 procesados acusados de planear los atentados y de haber organizado o participado en entrenamientos con armas en Marruecos.
La condena emitida el jueves en la noche se enmarcó en la legislación antiterrorista introducida tras los atentados de Casablanca atribuidos a activistas islamistas.
Robert, quien durante el juicio afirmó haber sido un espía francés, se mantuvo en silencio cuando el juez pronunció su veredicto. Algunos de los otros acusados gritaron "Allahu Akbar" (Alá es el más grande) mientras lanzaban sus puños al aire.