La Justicia rusa condenó ayer a cadena perpetua a Nurpashá Kuláyev, único terrorista superviviente del comando que perpetró en septiembre de 2004 la matanza en la escuela de Beslán, en la que murieron 331 personas, entre ellas 186 niños.
Kuláyev, que mantiene su inocencia, fue considerado culpable de terrorismo, asesinato, intento de asesinato de miembros de las fuerzas de seguridad y secuestro, entre otros cargos.
El Tribunal Supremo de Osetia del Norte consideró al terrorista, merecedor de la pena capital, pero seguidamente decidió conmutarle la pena y condenarlo a cadena perpetua, ya que la pena de muerte es objeto en Rusia de una moratoria desde 1996.