El 20 de agosto del 2008, España vivió una de las peores catástrofes aéreas en los últimos 25 años.
En la aeronave de la compañía Spanair viajaban 172 personas, de las cuales 154 perdieron la vida y unas 19 resultaron con heridas de gravedad.
De los nueve que formaban la tripulación, ninguno sobrevivió.
Según los informes de las autoridades, el avión despegó y ascendió unos metros antes de precipitarse, con el motor izquierdo incendiado.
La fuerza del impacto partió en dos el avión y provocó un gran incendio que convirtió el accidente en una tragedia histórica.
El Aeropuerto de Barajas no vivía una tragedia así desde 1983, cuando dos siniestros dejaron más de 200 muertos en menos de un mes.
Spanair informó que la aeronave registró una avería en el indicador de la temperatura exterior del aparato.
Cinco días después del accidente en Barajas, en Kyrgyzstan, cayó una aeronave de la empresa Itek Air con 83 personas a bordo.
Según las autoridades fallecieron 68, y sobrevivieron unas 22 personas.
La aeronave, que tenía como destino Irán, también transportaba pasajeros de China, Turquía y Canadá.
La línea aérea involucrada se fundó en 1999, y forma parte de la lista negra de las autoridades aeronáuticas europeas.
Se afirmó que la causa del accidente del avión pudo haber sido que la cabina no fuera del todo hermética.