Diez años después de la muerte de la Madre Teresa, la ciudad de Calcuta recordó con homenajes y oraciones a la fundadora de la congregación de las Misioneras de la Caridad.
Cientos de personas, entre ellas numerosos representantes de las clases más desfavorecidas, se reunieron y en la sede de las Misioneras de la Caridad para rezar por la monja que dedicó su vida a los desheredados.
Las plegarias estuvieron precedidas por una procesión de fieles y voluntarios que, con velas, recorrieron algunas de las zonas más pobres de la ciudad hasta llegar a la "Mother House" (Casa Madre), como se conoce al centro de la congregación.
Allí se celebró una misa en la que el arzobispo de Calcuta, Henry Dsouza, hizo un llamamiento para que la canonización de la religiosa sea lo antes posible.
"Vivió como una santa", subrayó el arzobispo, que destacó la vida de entrega a los más pobres de la misionera de origen albanés, proclamada beata por el papa Juan Pablo II en 2003 en uno de los procesos más rápidos de la historia moderna de la Iglesia.