Los nicaragüenses amanecieron bajo una tensa calma tras la más fuerte actividad sísmica desde el devastador terremoto de 1972, que mató a unas 10,000 personas, y miles de habitantes de las distintas ciudades del país se han desplazado hacia balnearios en busca de refugio.
Tres sismos de magnitudes 6.2, 6.7 y 5.6 en la escala abierta de Richter sacudieron al país centroamericano entre el pasado jueves y el domingo, dejando dos muertos, decenas de heridos, más 2,300 viviendas dañadas y cientos de damnificados, de acuerdo con datos oficiales.