Diversas regiones del norte de Europa disfrutaron ayer de temperaturas algo menores que las registradas en los días anteriores, pero las personas más frágiles, comenzando por los ancianos, continúan siendo víctimas de esta ola de calor que según cifras oficiales ya provocó al menos 200 muertos.
En las últimas 24 horas, unos 60 ancianos murieron en Italia debido al calor, según cifras oficiales. En Turín fallecieron 28 personas, ya que la temperatura no bajó de 39 Celsius en los últimos días. En Milán, los muertos llegaron a 28. La gran mayoría eran personas enfermas y el calor sólo fue una de las causas que aceleró su muerte, según los médicos.
En España, la ola de calor que castiga el país desde principios de mes dejó un saldo de 27 muertes. Las últimas víctimas fueron una mujer de 77 años y un hombre de 44 en Cordoba (sur) y la de un hombre de 52 años en Badalona (Barcelona, noreste).
En Francia, la ola de calor es responsable directa o indirecta de centenares de muertes. La cifra precisa es un misterio porque los servicios médicos de urgencia y el ministerio de Salud no se ponen de acuerdo sobre qué significa morirse debido al calor, sobre todo si la víctima ya era anciana y estaba enferma y debilitada.
Los servicios fúnebres, que registraron la semana pasada un alza de la mortalidad del 37% en todo el país y del 49% en París y su región metropolitana con respecto a las cifras del 2002, están desbordados de trabajo y tuvieron que instalar frigoríficos e instalaciones suplementarias. El país vive un calor extremo que no se había registrado desde hace 50 años. El récord de temperaturas lo tiene la ciudad de Orange (sureste), con 42.6 Celsius, pero el récord histórico sigue correspondiendo a Toulouse que llegó a 44C en agosto de 1923.