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Calvario de secuestrados continuará en Colombia

"Además de ladrones son bufones, además de secuestradores son gritones", dijo Alvaro Uribe sobre las FARC.


MILES de personas pasan diariamente por el Trocadero de París, Francia. Con el fondo de la Torre Eiffel, la gente lee en varios monolitos de la plazoleta los cartelones pidiendo la liberación de una mujer secuestrada hace ya cuatro años en Colombia.
Ingrid Betancourt, que también es ciudadana francesa, se ha convertido en símbolo de los rehenes capturados por los guerrilleros izquierdistas.
¿Qué tiene esta mujer que la hace diferente a otras cientos de personas secuestradas en el país sudamericano? No todos los días desaparece una candidata presidencial, como ocurrió con Betancourt en 2002, mientras hacia proselitismo político en la selva colombiana.
Nacida en 1961, Ingrid Betancourt se formó entre Colombia y Francia, defendiendo los valores democráticos perdidos en un país convulsionado. Su discurso quizás le trajo su desgracia.
"Yo se que el proceso de paz ha sido acompañado de mucha frustración. Estamos enfrentando colombianos que se están batiendo por el poder en Colombia, por un poder que ha sido excluyente, un poder que no ha permitido que personas diferentes se expresen", decía Betancourt antes de ser secuestrada en febrero de 2002 en el Caqueta.
Juan Carlos Lecompte, esposo de la ex candidata presidencial, acusó al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, de malograr la gestión de tres países europeos para liberar a los cautivos en manos de las guerrillas.
"Uribe no tiene voluntad política de hacer el intercambio humanitario. Lo vimos cuando el 13 de diciembre mostró al país, de una manera precipitada, los avances que habían logrado Francia, España y Suiza", señalo el publicista Lecompte en una entrevista con EFE.
Sugirió que Uribe, que aspira a ser reelegido por cuatro años más en las elecciones presidenciales de mayo próximo, tiene "afán electoral".
Agregó que el mandatario "echó al traste lo poco que se había avanzado", cuando "lo lógico es que se hubiera callado y hubiera manejado el tema con prudencia".
Igual que Betancourt, hay cerca de 60 personas prisioneras en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la más antigua y poderosa de los grupos guerrilleros alzados en el vecino país.
La situación de los secuestrados está en un limbo, después que el presidente colombiano se retractara de acceder a un diálogo con los insurgentes, tras el debacle en el frente del departamento del Meta, cuando una patrulla gubernamental cayó en una emboscada de las FARC. Allí murieron 29 soldados.
Uribe aceptó la realización de un encuentro con las FARC en el caserío de El Retiro, en el departamento del Valle del Cauca, previa desmilitarización de la zona y bajo la vigilancia de 40 delegados extranjeros quienes estarían presentes allí siete días antes y siete después de la reunión. Todo esto se fue al caño, tras el ataque guerrillero.
Empero, para los familiares de los rehenes, esto no es una excusa para suspender el diálogo con los rebeldes e intensificar las acciones bélicas.
La gran ofensiva, a voces bajas y sin mucha publicidad de la prensa local, dio presión a los guerrilleros, quienes respondieron que "no habrá intercambio de rehenes por rebeldes presos, mientras Álvaro Uribe sea presidente".
En el pronunciamiento, el secretariado de las FARC también señala que Álvaro Uribe, "en su afán de explotar electoralmente una iniciativa, de los países facilitadores del acuerdo de canje (..) ha lanzado al despeñadero todo un esfuerzo diplomático".
La organización destacó sin embargo "los buenos oficios de los gobiernos de Francia, Suiza y España".
Francia tiene una postura muy clara: el diálogo entre las partes, que para los círculos diplomáticos, tiene posturas muy intransigentes y no quieren acceder a perder terreno.
Ante el estancamiento, París enviará a su canciller Philippe Douste-Blazy, para salvar la crisis y pedir a las FARC la liberación de Ingrid Betancourt.
"En nombre de los derechos humanos, es inconcebible pensar por un instante dejar que esta mujer siga en esas condiciones", dijo el canciller a la televisora francesa LCI.
El anuncio suscitó especulaciones de que Francia renovará las presiones en busca de un intercambio de prisioneros entre el gobierno colombiano y las FARC.
Puede que Francia y los facilitadores estén a punto de convencer al Gobierno colombiano que el combate a las guerrillas no logrará frutos en el campo militar.
"Más vale hacer las paces Uribe con las FARC, para ganar más que su reelección, la paz definitiva", nos indicó un periodista colombiano bajo el anonimato.
Ahora el diálogo está en las manos del presidente colombiano y él sólo definirá su papel en la historia.
Un comunicado recibido a este medio por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), detalla lo anterior: "El principal obstáculo que tiene el Acuerdo Humanitario es la ausencia de voluntad política en el actual Presidente de Colombia. No es un secreto que durante más de tres años (el presidente Álvaro) Uribe se la ha jugado toda por el rescate militar de los prisioneros", advierte las FARC.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia proponen canjear a unos 500 de sus hombres presos por 59 secuestrados, entre ellos la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y tres asesores militares estadounidenses.
Unos 22 políticos, 34 soldados y policías colombianos también están en calidad de rehenes.
El presidente de Colombia, famoso por implementar la política de "mano dura", calificó a los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de "bufones y ladrones", después de que esa guerrilla rechazara una propuesta para dialogar diplomáticamente.
(colaborador de la BBC)


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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