El cambio climático puede traer un riesgo de inundaciones más alto de lo que se pensaba y puede provocar la movilización de miles de personas, según algunos investigadores.
El riesgo no estaría circunscrito a aquellas poblaciones que se encuentran cerca de ríos y arroyos sino a las comunidades costeras y áreas que antes no se consideraban inundables.
Los investigadores afirman que los esfuerzos para calcular el riesgo de inundaciones producidas por el cambio climático, no tiene en cuenta el efecto del dióxido de carbono en la vegetación.
Los mayores niveles atmosféricos de los gases con efecto invernadero reducen la capacidad de las plantas de absorber agua del suelo y de expulsar el exceso de la misma.
Las plantas expelen el exceso de agua a través de pequeños poros en sus hojas.
Su menor capacidad para devolver el agua a la atmósfera, dará como resultado una saturación del suelo.
Las áreas de más lluvias tienen un mayor riesgo de inundarse. Pero este efecto también reduce la severidad de las sequías.
Los hallazgos levantan la posibilidad de que sería necesario revisar en las próximas décadas los modelos informáticos de cambio climático.
Las plantas juegan dos funciones que son de importancia clave en el cambio climático.
Ellas absorben CO2 (dióxido de carbono) de la atmósfera y lo convierten en oxígeno, como sub-producto de su proceso de generación de energía.
Las plantas también absorben agua a través de sus raíces, y la liberan en la atmósfera a través de los poros de sus hojas.
El CO2 entra a las plantas a través de sus poros, y también se evapora a través de ellos.
Entre más alto el nivel de CO2 en la atmósfera, más se endurecen los poros de las plantas, o se abren por periodos cortos.
Como resultado, menos agua pasa a través de la planta hacia el aire en forma de evaporación.
Esto significa más agua que permanece en el suelo, que finalmente se escapa hacia los ríos cuando el suelo se satura.