Por los niños, por las vacaciones, por los suegros, por quién lava los platos... Los temas por los que discuten las parejas son infinitos.
Sin embargo, en los últimos años, analistas, terapeutas y sociólogos han notado un aumento en las peleas conyugales por "asuntos verdes".
"Entre mis estudiantes de doctorado", le dice a BBC Mundo Robert Bruller, profesor de Medio Ambiente y Sociología de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, Estados Unidos, "el índice de divorcios es del 50%".
Lo que sucede es que "a medida que los alumnos van avanzando en el programa, aumenta su nivel de conciencia sobre la problemática ambiental y como resultado, muchos empiezan a cambiar sus hábitos.
Esto suele generar un conflicto dentro del matrimonio que a veces se resuelve y a veces no", señala Bruller.
Calentamiento, ¿invento o realidad?.
¿De qué discuten? Ni sobre cuánto aumentará el nivel de los mares ni sobre si el Estado debe o no impulsar el desarrollo de energías limpias.
"El debate se centra en cosas tan básicas como si el calentamiento global es real o no", dice Bruller.
"La gran mayoría asocia la buena vida a tener una casa grande en las afueras, a tener un cuatro por cuatro, a volar a donde quiera que sea.
Pero para quienes no dudan de la veracidad del cambio climático, a raíz de la actividad humana, las opciones para la vida cotidiana son otras y esto sin duda plantea un conflicto".
"Si no te puedes poner de acuerdo con tu pareja en qué auto comprar, o si poner en la mesa comida procesada o producida localmente, temas que dentro de una familia son fundamentales...", estás en problemas, añade el experto.
Hasta el momento no se han hecho estudios para cuantificar en qué medida la temática ambiental se ha filtrado en los conflictos familiares.
Pero en opinión de Thomas Doherty, psicólogo estadounidense que -al igual que Bruller- habla a partir de su propia experiencia profesional, "las parejas claramente están hablando más del tema".
"Dada la prominencia de las noticias ambientales y del cambio climático en los medios, era de esperar", señala Doherty.
Aunque para él esto no tiene que ser necesariamente un problema.
"Si hablamos de una relación saludable, donde hay respeto y donde las necesidades emocionales de ambos están satisfechas, es muy probable que uno de los miembros de la pareja sea más flexible si el otro adopta una conducta verde, como por ejemplo la de reciclar", dice el terapeuta.