Las personas que beben de forma moderada, hacen ejercicio, dejan de fumar y comen cinco raciones de frutas y verduras al día, viven una media de 14 años más que las personas que no tienen ninguna de esas costumbres, según un grupo de investigadores.
Una abrumadora cantidad de pruebas ha mostrado que estas costumbres contribuyen a tener vidas más largas y sanas, pero el nuevo estudio ha cuantificado de forma específica su impacto combinado, según el equipo británico.
"Estos resultados pueden ofrecer más apoyo a la idea de que incluso pequeñas diferencias en el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia para la salud de la gente, y así alentar un cambio de comportamiento", escribieron los investigadores en la revista PLoS Medicine.