El primer ministro británico, David Cameron, dijo en Manchester, Inglaterra, que, aunque la situación económica es grave, el Reino Unido puede "darle la vuelta" con esfuerzo y orgullo nacional.
El líder tory afirmó que con "las ideas, el enfoque y el liderazgo adecuado" es posible hacer frente a la crisis, en un discurso de clausura del congreso del Partido Conservador que trató de contagiar optimismo, pero apenas entusiasmó a los delegados.
"Soy consciente de lo duras que son las cosas y no subestimo ni por un minuto la preocupación de los ciudadanos, bien sea para llegar a fin de mes -señaló- o por el estado de la economía mundial, pero necesitamos reaccionar y no dejarnos paralizar por el miedo".
Sin abandonar el tono, por lo general optimista de su intervención, que duró 50 minutos, Cameron consideró prioritario "gestionar las deudas" como primer paso para impulsar el crecimiento y la creación de empleo.