El colombiano Gustavo Moncayo, que recorrió mil kilómetros por las carreteras de su país para instar un acuerdo humanitario con la guerrilla que permita la liberación de rehenes, trata ahora de "tocar el corazón" de los españoles para que apoyen su objetivo.
Moncayo, padre de un cabo del Ejército que permanece secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace casi una década, dijo en una entrevista con Efe que la misión que se ha propuesto responde a la necesidad de un pueblo de "que alguien le de vida e impulso".
El conocido como "Caminante por la paz", de 55 años, realiza una gira europea en la cual ya ha hecho sus peticiones ante el papa Benedicto XVI, ante la Asamblea Nacional francesa, la UE y la Asamblea de Madrid.
Gustavo Moncayo anduvo entre el 17 de junio y el 1 de agosto pasados a lo largo de 950 kilómetros, desde el suroeste de Colombia hasta Bogotá, para abogar por un acuerdo humanitario con las FARC que permita la liberación de los rehenes en poder de esta guerrilla.
El caminante pacifista, que dejó su hogar y su trabajo y emprendió una nueva vida, asegura que después de su periplo por Colombia buscando apoyo y soluciones se siente "defraudado" por el Gobierno del presidente Álvaro Uribe.
Según Moncayo, a pesar de las muchas acciones que se han podido emprender en favor de los secuestrados, Uribe se "ha olvidado de ellos", de quienes le eligieron, pensando "sólo en su ego" y no en aquellos que están "luchando por sobrevivir".
"Tal vez el presidente (Uribe) esté presionado por otras personas que le impiden actuar como ese ser humano que nosotros queremos; ojalá que cambiara para bien de los colombianos, y cambiara su discurso guerrerista", manifestó Moncayo.
El ciudadano colombiano explicó que el 3 de julio, mientras caminaba hacia Bogotá, tuvo las últimas noticias de su hijo: "Lo vi convertido en un hombre; hoy ya tiene 28 años, tenía esa lucidez mental que le caracteriza y esas cualidades humanas que demuestran su gallardía, pues a pesar de las circunstancia nunca dice yo estoy sufriendo, sino todo lo contrario, nos da ánimo".
Moncayo manifestó que su lucha terminará el día en que vuelva a abrazar a su hijo y a todos los soldados secuestrados.
Ese día dejará "este símbolo de protesta", afirma mientras enseña las cadenas que sujetan sus manos y su cuello y que representan su oposición a un rescate por la fuerza, porque quiere que le entreguen a su hijo vivo.
En su visita a la Asamblea de Madrid, Moncayo subrayó que es "fundamental buscar apoyo en la búsqueda de la paz de los colombianos y en favor de la liberación de todos los secuestrados a través de una salida pacífica al conflicto".
"No queremos más violencia, estamos cansados de ver correr la sangre de tanta gente del pueblo, de personas que se encuentran inmersas en un conflicto que no es el suyo", agregó el "caminante por la paz".
En los últimos años ha habido en Colombia diversas iniciativas, que no han fructificado, tendentes a lograr un acuerdo humanitario con las FARC, que estas condicionan a que el Gobierno desmilitarice dos municipios del sur del país a fin de dialogar y canjear secuestrados por la guerrilla por rebeldes encarcelados.