LA CANDIDATA democristiana Angela Merkel y su rival, el socialdemócrata Gerhard Schroeder, tratan de conquistar al electorado en animados mítines en distintas ciudades a sólo unos días de los cruciales comicios alemanes del próximo domingo 18 de septiembre.
Sobre la antigua plaza del mercado de Stralsund, de 64, 000 habitantes, entre las fachadas de ladrillos rojos de los edificios, el baño de multitudes de Merkel en su bastión electoral se resume a rápidos apretones de manos.
La gente escucha sus argumentos y muchos levantan carteles pidiendo el "cambio" de gobierno.
"Nosotros les decimos antes de las elecciones lo que haremos", afirmó ante unas 3, 000 personas Angela Merkel, de la CDU/CSU.
"No como Schroeder" que, según ella, no ha cesado de "traicionar sus propias palabras" y de "destruir totalmente la confianza entre la población y la política".
La candidata centra su campaña en la honestidad y promete "una legislación fiscal más simple", más equitativa entre las "profesiones asalariadas y liberales" y juzga "inmoral" que Alemania se endeude a razón de "40, 000 millones de euros" ($49, 200 millones) anuales a cuenta de las futuras generaciones.
Por otro lado, entre los puestos de cerveza y salchichas asadas, la carpa del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) se esfuerza por atraer a la gente, pero con la llegada de Gerhard Schroeder a Potsdam, capital del Estado de Brandeburgo, todas las miradas se vuelven hacia el canciller, quien vino a trabajar en pos de su reeleccción en las legislativas del próximo domingo 18 de septiembre. A ambos lados de la plaza fueron colocadas vallas metálicas de seguridad y numerosas de las 9, 000 personas presentes, según la policía, intentan estrechar la mano de Schroeder en los últimos actos de la campaña.
Campaña electoral en la recta final
Las últimas encuestas señalan la intención de voto de los alemanes y se esperan unos comicios reñidos.