El liberal Paul Martin, de 65 años, juramentó ayer en Ottawa como el vigésimo primer primer ministro de Canadá. De inmediato designó a Anne McLellan como vice primera ministra. McLellan también será responsable de la Seguridad Pública y Emergencia, así como la encargada de coordinar los temas de seguridad con Estados Unidos.
Martin prestó su juramento casi una hora después de que su predecesor y rival por mucho tiempo, Jean Chrétien, presentara su renuncia a la gobernadora general Adrienne Clarkson, representante de la reina Elizabeth de Inglaterra, jefe de Estado de Canadá.
En la juramentación, el "sabio" autóctono Elmer Courchene, de la tribu Sagkeeng de Manitoba, practicó una "ceremonia de purificación". Extendiendo una alfombra roja, quemó tabaco en un pequeño recipiente, agitando el humo alrededor de Paul Martin con una pluma de águila. Luego, uno por uno, los nuevos ministros prestaron juramentación en una larga ceremonia.
Paul Martin, es un liberal muy distinto de su predecesor, Jean Chrétien, llega al puesto dispuesto a cambiar radicalmente tanto el aspecto como el contenido de su Gobierno.
Martin, quien durante nueve de los 10 años de gobierno de Chrétien, fue el titular de la cartera de Economía, ha prescindido de prácticamente todos los ministros de su antecesor para presentar una nueva imagen del Partido Liberal.
Tras la jura de su cargo ante la gobernadora general de Canadá, Adrienne Clarkson, Martin ha cumplido finalmente con un sueño que se inició con su padre, hace más de 50 años.
El nuevo primer ministro, nacido en 1938 en Windsor (Ontario), es hijo de Paul Martin, un político liberal de Ontario que fue diputado durante casi 40 años y que intentó, sin éxito, en tres ocasiones -1948, 1958 y 1968- hacerse con el liderazgo del partido.
A diferencia de Chrétien, la carrera política de Martin parece más el cumplimiento de los deseos políticos de su padre que de los suyos propios.
Abogado de formación, Martin ha tenido una mayor predisposición hacia el mundo de los negocios que al de la política, aunque desde que decidió luchar por el liderazgo liberal ha dejado todos sus asuntos económicos en manos de su familia para evitar cualquier apariencia de conflicto de intereses.
En 1974, Martin fue nombrado presidente de Canada Steamship Lines, una de las mayores navieras del país, y siete años después, cuando la compañía fue puesta a la venta, decidió comprarla por más de 130 millones de dólares junto con un socio.