Los principales candidatos a la presidencia de Bolivia cerraron ayer sus campañas con irónicos contrastes entre el derroche del izquierdista Evo Morales y la austeridad de los dos postulantes de la derecha opositora.
Morales protagonizó ayer una multitudinaria concentración en La Paz. La víspera concentró de forma inesperada a otra multitud en la ciudad oriental de Santa Cruz, bastión opositor, y la más contestataria al mandatario hasta hace unos años.
Tanto se decía que Santa Cruz no quiere a Evo; mentira, acá está el pueblo cruceño, dijo el mandatario.
En 2008 Santa Cruz lideró una rebelión por la autonomía de cinco regiones en contra de Morales, quien denunció entonces que el plan pretendía derrocarlo para separar a esa provincia de Bolivia.
La región es la más grande y poblada, concentra al pujante empresariado agroindustrial conservador y a líderes autonomistas.
El Tribunal Electoral anunció el cierre de campañas a la medianoche de ayer. La votación será el domingo. Morales busca un tercer mandato y es favorito a ganar los comicios en primera vuelta con hasta 59% de las preferencias electorales, según varias encuestas.
Su principal contendor, el empresario Samuel Doria Medina, de la alianza centroderechista Unidad Demócrata (UD), cerró en Santa Cruz con una mediana concentración de partidarios. Las encuestas le dan un 18% de los votos.
El candidato derechista por la Democracia Cristiana y expresidente Jorge Quiroga convocó a sus militantes a un mitin en otra plaza de La Paz.
Partido de fútbol
Morales jugó ayer un partido benéfico de fútbol ante legendarias figuras del equipo Real Madrid de España, en la ciudad de Santa Cruz, y en la tarde voló en su avión a La Paz para asistir a otro mitin.
En cambio, los opositores privilegiaron caminatas para sumar votos.
En el otro extremo está el líder indígena de la región amazónica Fernando Vargas, postulado por el Partido Verde y quien tuvo que hacer caminatas en una austera campaña.
Morales se ha negado a debatir con sus contendores y ha dicho que quiere batir su récord histórico del 64% de votos obtenidos en 2009.
Para los analistas, lo que está en juego en los comicios es si Morales podrá reeditar esa votación que le permitiría eventualmente controlar el Legislativo para impulsar una reforma constitucional para incluir la relección indefinida en el país.
El mandatario mantiene alta popularidad favorecido por un auge económico que el país no ha conocido antes por buenos precios de las materias primas, pero la oposición le ha criticado por derrochar los recursos estatales.