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Caos en Monrovia


Un ataque con morteros causó al menos 60 muertos ayer en la capital de Liberia, mientras se intensificaba la lucha en Monrovia entre rebeldes y fuerzas del gobierno, y un grupo de marines llegó a la ciudad para ayudar a defender la embajada de Estados Unidos (EU).
El presidente George W. Bush, quien ha expresado su disposición a enviar efectivos en apoyo de una fuerza de la ONU, dijo que estaba trabajando con líderes de Africa Occidental para decidir cuándo podrían llegar las tropas de pacificación a Liberia, desangrada por un conflicto civil de 14 años.
"Estamos trabajando con las Naciones Unidas al efecto de la política necesaria para lograr que se establezca un cese del fuego", dijo Bush.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, instó a llevar a cabo urgentemente una acción internacional para lograr la paz.
Decenas de proyectiles de mortero cayeronayer sobre un vecindario de Monrovia donde está situada la mayoría de las embajadas extranjeras, al tiempo que los rebeldes continuaban avanzando sobre el centro de la capital para derrocar al gobierno del presidente Charles Taylor.
Una multitud enardecida depositó 18 cadáveres, uno de ellos decapitado, frente al edificio de la embajada norteamericana, donde criticaron a Washington por no haber intervenido ya en el país para poner fin al conflicto bélico en un país fundado por esclavos liberados en EU en el siglo XIX.
Al menos un proyectil de mortero impactó la misión diplomática estadounidense, sin causar heridos, y luego llegó en helicópteros el primer grupo de infantes de marina para reforzar la guardia y evacuar a los extranjeros.
"La situación de seguridad es lo suficientemente inestable como para que hayamos llevado refuerzos", dijo el teniente de la Marina estadounidense, Terrence Dudley.
Los marines saltaron de los helicópteros HH-60, procedentes de buques de la Marina estacionados en el Océano Atlántico, portando sus fusiles, mientras las tripulaciones de las aeronaves apuntaban hacia todos lados con ametralladoras.
Trabajadores de agencias de ayuda humanitaria y testigos dijeron que, además de los 60 muertos, cientos de personas habían resultado heridas en la capital y las víctimas abarrotaban el hospital principal de Monrovia.
Taylor prometió irse después de que lleguen las tropas de paz internacionales, pero Bush dijo que enviará una pequeña fuerza estadounidense sólo después de que salga de Liberia el ex caudillo, a quien una corte internacional quiere procesar por crímenes de guerra cometidos en Sierra Leona.
Entre tanto, EU ordenó a 4,500 soldados desplegados en el Mar Rojo dirigirse hacia el Mediterráneo para ser eventualmente movilizados a Liberia, informó un portavoz del Departamento de Estado.
La orden firmada por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld prevé el desplazamiento de 4,500 miembros de la Armada y de los marines, que hacen parte de un grupo naval compuesto por tres barcos anfibios, encabezados por el Iwo Jima, declaró el teniente Dan Hetlage.
Igualmente, Washington solicitó a los rebeldes liberianos poner fin a los bombardeos "irresponsables e indiscriminados" sobre la capital de Liberia.
"Instamos a que se ponga fin a esta ruptura de cese al fuego", declaró el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Philip Reeker.
"Si ellos (los rebeldes) quieren que les tengamos confianza para participar en un futuro gobierno democrático en Liberia, es necesario que cumplan con sus compromisos", añadió.
"También solicitamos a los líderes de Africa occidental que utilicen su influencia y fuerza para prevenir futuros actos de violencia, a través del control de sus fronteras e impidiendo el flujo de armas hacia Liberia", subrayó Reeker.


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101 años de Panamá América

 
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