Bogotá afrontó su cuarto día de colapso por la huelga de transportes que paraliza la ciudad, sin que empresarios y Alcaldía hayan podido acercar posturas, mientras millones de ciudadanos sufren resignados los kilométricos atascos y unos disturbios que fueron atribuidos a "grupos narcoterroristas".
Incluso las escuelas públicas han suspendido las clases y el caos ha provocado pérdidas de hasta el 66% de las ventas durante esta semana.