La compañía Costa Cruceros, propietaria del barco que encalló hace una semana frente a la isla italiana de Giglio, anunció la suspensión de sus funciones del capitán de la nave, Francesco Schettino, envuelto ahora en la polémica por la compañía, aquella noche, de una misteriosa joven de nacionalidad moldava.
El abogado de la naviera, Marco de Luca, informó de las medidas que por el momento ha decidido tomar la compañía, entre ellas, la suspensión de Schettino, lo que se considera como un primer paso para proceder a su despido tras el naufragio, que deja un balance de al menos 11 muertos y 20 de desaparecidos.
Además, De Luca explicó que la propietaria del crucero “Costa Concordia” se ha constituido como “parte afectada” en la investigación abierta por la Fiscalía de Grosseto, que acusa al capitán, actualmente bajo arresto domiciliario, de homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono de la nave.
El letrado sostuvo que la naviera “ha sufrido un daño patrimonial ingente”, más allá del “drama humano y la tragedia” que ha causado el naufragio.
La naviera informó también que se está poniendo en contacto con los pasajeros y las asociaciones de consumidores para devolverles el importe del billete y el resto de gastos materiales surgidos con motivo del naufragio, que provocó la evacuación de los ocupantes de un crucero en el que viajaban 4229 personas.
Comunicación.
El diario “La Repubblica” se hace eco del testimonio de dos fuentes “cualificadas” de la navegación que cuentan que cuando hay problemas, lo último que se intenta hacer es avisar a la Capitanía de Puerto, pues ello conlleva unos controles que se extienden entre 5 y 8 horas, con el consiguiente costo de cientos de miles de euros que comporta el hecho de tener un crucero parado.
Una conversación telefónica entre un oficial del “Costa Concordia” y otro de la Capitanía de Puerto, media hora después de la colisión de la nave y que difundió el canal de televisión, pone de relieve cómo desde el crucero se insistía entonces en que solo se había producido un apagón y que estaban “verificando las condiciones”.
Desde la Capitanía de Puerto insistían en que la Policía recibió una llamada desde el buque de un marinero que hablaba de un techo caído y de que habían puesto los chalecos salvavidas a los ocupantes del barco, a lo que desde el “Costa Concordia” se respondió, de nuevo, con un “estamos verificando las condiciones a bordo”.