Tripulantes en la inundada sala de máquinas del Costa Concordia trataron reiteradamente de explicarle al capitán la magnitud de los daños sufridos por el crucero tras chocar con un arrecife, pero sus palabras no lograron convencer al comandante a ordenar de inmediato la evacuación, según testimonios.
El capitán, Francesco Schettino, es enjuiciado en Grosseto, Toscana, por cargos de homicidio, causar el naufragio de 2012 y abandonar al barco antes de que todos los demás fuesen evacuados. Treinta y dos personas murieron en el desastre. Si es convicto, Schettino pudiera ser condenado a hasta 20 años de prisión. El tribunal escuchó una conversación entre personal de la sala de máquinas y el capitán luego de que el crucero de lujo chocase con un arrecife cuando navegó muy cerca de la costa de la isla Giglio, frente a la Toscana.
La llamada de un oficial de la sala de máquinas fue grabada a las 10:09 p.m., casi 25 minutos después de la colisión. Pese a que la tripulación le dice a Schettino que el casco tiene un agujero y le estaba entrando agua, la evacuación no fue ordenada, sino una hora después.