El humilde caracol marino tiene una concha luminiscente muy singular que se enciende para ahuyentar a los depredadores.
La especie Hinea brasiliana cuenta con un mecanismo que produce destellos de luz verde cuando se encuentra en peligro, dicen los científicos en Proceedings B, la revista de la Sociedad Real.
Esta pequeñísima bioluminiscente parte del cuerpo está dentro de la concha, pero, cuando es necesario, amplifica la luz y el leve destello que produce ilumina toda su superficie.
Dimitri Deheyn, del Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, ya había trabajado con caracoles luminiscentes, pero este último lo intrigó porque cuando aún cuando se retracta a su concha amarilla y opaca sigue emitiendo luz.
"Y solo funciona con un color", señala Deheyn.