El Papa Juan Pablo II no renunciará aunque su estado de salud esté deteriorado, y se mantendrá en el pontificado "hasta que Dios quiera", afirmó ayer el cardenal primado de la Iglesia de Perú, Juan Luis Cipriani.
El arzobispo de Lima afirmó que "el Santo Padre está gobernando a la Iglesia desde la Cruz; es evidente que su estado de salud está maltratado, pero su cabeza está bien".
El cardenal peruano es considerado uno de los obispos más cercanos al Papa, quien le designó como el primer cardenal del Opus Dei, congregación a la que Juan Pablo II ha reconocido como su prelatura personal.