El funeral del cardenal Bernard Francis Law, sospechoso de encubrir a curas pederastas cuando era arzobispo de Boston (Estados Unidos) entre 1984 y 2002, se celebró en la basílica de San Pedro del Vaticano con el rito tradicional y la presencia del papa Francisco.
El rito comenzó a las 3:30 de la tarde hora local y fue celebrado, como es habitual en los funerales de los purpurados, por el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, junto a otros purpurados, arzobispos y obispos.
Al término de la misa, el papa Francisco se acercó al féretro para el rito de la "Ultima commendatio" y de la "Valedictio" y pronunció la oración en la que se pide que el fallecido reciba un "juicio misericordioso".
Entre los presentes, el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolín, y otros purpurados como el estadounidense Raymond Leo Burke, y los italianos Tarcisio Bertone, Gianfranco Ravasi y Giuseppe Bertello.
También asistió la nueva embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede, Callista Gingrich, y su esposo Newt Gingrich, exponente del partido Republicano.
Sodano en su homilía no hizo ninguna referencia al escándalo y aseguró que dedicó toda su vida a la Iglesia y en otro momento añadió que "a veces a alguno de nosotros puede faltar a su misión".
El cardenal estadounidense fue el principal acusado de encubrir algunos casos de abusos a cientos de menores entre 1984 y 2002 por parte de curas de la diócesis de Boston (Massachusetts), una historia que volvió a ser actualidad con la película "Spotlight" (2015).
Tras conocerse el escándalo, Law se vio obligado a presentar su dimisión como arzobispo de Boston, pero Juan Pablo II lo envió a Roma y en 2004 le nombró arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor.
Law mantuvo su puesto en el Colegio Cardenalicio y en la Congregación para los Obispos por lo que pudo participar en el Cónclave en el que se eligió al papa Benedicto XVI en 2005.
Solo en 2011, cuando cumplió 80 años, fue sustituido como arcipreste de Santa María La Mayor y mantuvo todos sus privilegios como cardenal.
Dolor
La muerte en Roma del cardenal Bernard Law, hizo revivir el sufrimiento de centenares de víctimas y familiares por el escándalo que agitó los cimientos de la Iglesia católica.
"Espero que las puertas del Infierno estén bien abiertas para darle la bienvenida", dijo Alexa MacPherson, superviviente de los abusos, tras conocer el fallecimiento de Law en declaraciones al diario The Boston Globe, que reveló los abusos y su encubrimiento por la jerarquía eclesiástica.
Por su parte, Phil Saviano, que sufrió abusos de un cura cuando era niño en la ciudad de Worcester, 80 kilómetros al oeste de Boston, señaló que la muerte de Law debería ser un alivio, ya que "es una persona menos que les recuerda sus experiencias" aunque reconoció que reabre viejas heridas.
Advertencia
El papa Francisco advirtió sobre el “cáncer” que representa la “degenerada lógica de las intrigas” y el peligro de los “traidores de la confianza" en la Curia, en su tradicional mensaje navideño al gobierno de la Iglesia.
Ante cardenales, arzobispos y altos jerarcas católicos, el papa comenzó su extenso discurso expresando su deseo de que estas fiestas "nos hagan abrir los ojos y abandonar lo que es superfluo, lo falso, la malicia y engaño para ver lo esencial, lo verdadero y lo bueno”.
En esta ocasión Francisco decidió abordar la proyección de la Curia Romana “ad extra”, hacia el mundo exterior, pues en su opinión si se encierra en si misma “caería en la autorreferencialidad, que la condenaría a la autodestrucción”.