Los cardenales estadounidenses intentan recuperar la imagen de la Iglesia Católica en EU, sacudida por cientos de denuncias de abusos sexuales a menores y por una respuesta del Vaticano que se considera insuficiente.
Varios sacerdotes y expertos en temas religiosos afirmaron ayer, que el cardenal de Boston, Bernard Law, en cuya diócesis comenzaron a conocerse los primeros casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes, debe dimitir.
El cardenal de Chicago, Francis George, también hizo suya esta política de "tolerancia cero", pero precisó que cada caso debe ser analizado por separado y que una cosa es apartar a un cura y otra retirarle los votos.