La nave automática espacial rusa Progress M-10M finalizó ayer su misión y se separó de la Estación Espacial Internacional (EEI) para quemarse en las capas densas de la atmósfera.
"La nave Progress M-10M se desacopló a las 13.04 hora de Moscú (09.04 GMT) del módulo Pirs. A las 16.10 (12.10 GMT) arrancó su propulsor", informó el Centro de control de Vuelos Espaciales, situado en las afueras de Moscú.
Los motores llevarán a la Progress de la órbita circunterrestre a las capas densas de la atmósfera, donde se quemará y sus restos caerán sobre una zona no navegable del sur del Pacífico, conocida como "el cementerio de las naves espaciales".