En un hecho inédito, la jerarquía católica mexicana reconoció la existencia de casos de pedofilia y abuso sexual por parte de sacerdotes, aunque aclaró que ese problema "no es tan dramático" como en Estados Unidos, según publicó ayer la prensa local.
En declaraciones a la prensa, el vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Matín Rábago, recoconió la existencia de sacerdotes mexicanos pederastas y justificó: "No somos ángeles, estamos metidos en el ambiente de un mundo donde efectivamente se da este problema".
"Puede ser que los muchachos tengan vocación y deseen guardar el celibato, pero la condición humana es frágil. El sacerdote es humano y es tomado de entre los hombres. Nos interesa mucho la formación integral, en primer lugar porque somos hombres y aunque hombres de Dios, somos muy hombres", dijo por su parte el obispo de Hermosillo, José Ulises Macías.
Rábago dijo desconcocer el número de casos denunciados al interior de la iglesia mexicana, aunque aseguró que la situación en México no es tan "dramática como la que se vive en Estados Unidos", donde incluso un religioso acusado de pedofilia se suicidó.
Aseguró que el Vaticano "ha endurecido las penas para aquellos clérigos que han cometido este tipo de faltas". En caso de que a un clérigo se le compruebe que ha incurrido en pedofilia y abusos sexuales, es reducido al estado laico. Mencionó que las modificaciones hechas al derecho canónico en 1993 han ampliado el tiempo de prescripación de este tipo de delitos hasta 10 años después del abuso.