El entusiasmo y la felicidad se apoderó el miércoles de los católicos argentinos, que estallaron en lágrimas y aplausos el miércoles al conocer que el Vaticano nombró como papa al ex cardenal de Argentina, Jorge Mario Bergoglio.
Se trata de un nombramiento histórico porque se trata del primer papa jesuita y no europeo. Asumirá como nombre papal Francisco, dijeron voceros del Vaticano.
"Estábamos rezando por el cónclave cuando nos enteramos'', de la noticia de la elección papal, dijo Ana María Pérez, 60 años, vicepresidenta de la organización religiosa Acción Católica Argentina.
"Bergoglio es sinónimo de caridad y misión. El no llama a salir a evangelizar a la calle, él va a ser el papa de la calle''.
Quien fuera el vocero del que hoy es papa, Guillermo Marcó dijo que "en contadísimas ocasiones usó un auto con chofer... sus opciones de vida siendo cardenal han sido seguir haciendo una vida normal, común''.
"Es un gran admirador de Borges'', dijo Marcó. "Es argentino pero sobre todo porteño (de Buenos Aires).
Se levanta todos los días a las cinco y media de la mañana a rezar''.
A cuentagotas los fieles acudieron a la catedral metropolitana en Buenos Aires, donde centenares de fieles entraban y salían tras conocer la designación papal de Bergoglio que será llamado Francisco.
Algunos creyentes rezaban el rosario y algunas cámaras de televisión hacían presencia mientras algunos conductores hacían sonar las bocinas de sus carros. Al momento, la cantidad de personas aún no se consideraba una multitud.
Entre ellos había turistas, periodistas, curiosos y feligreses. Al interior de la catedral metropolitana se rezaba sin cesar la oración del Padrenuestro y la gente aplaudía cada vez que se recordaba el nombramiento de Bergoglio.
"Bergoglio conoce la realidad de América Latina a fondo. Los anteriores papas decían que éste era el continente de la esperanza. Ahora nos toca no defraudar las expectativas'', dijo María Luján, una monja de 48 años y misionera que trabaja en los barrios pobres de Paraguay.
Pese a que en estos momentos los bonaerenses salen de las oficinas, la vida rutinaria de la ciudad transcurre sin mayores interrupciones o tropiezos. De cerca, una decena de policías custodian la zona donde está ubicada la catedral.
"Las grandes virtudes de Bergoglio son la sencillez y la inteligencia'', dijo Eduardo García, obispo de la catedral de Buenos Aires.
"Para nosotros es una gracia muy grande, él ya había sido una gracia muy grande para nosotros en la catedral de Buenos Aires... tiene un peso moral muy grande, estamos orgullosos de él como pastor y que él pueda hacer el bien que nos ha hecho a nosotros a toda la Iglesia universal no llena de alegría''.
El entusiasmo también provocó que el servicio de telefonía celular de algunas compañías colapsara con un desborde de llamadas y mensajes.


