La captura del jefe guerrillero Ricardo Palmera (alias "Simón Trinidad"), ex negociador de paz y miembro de la cúpula de las FARC, fue celebrada ayer por el gobierno colombiano y sectores políticos, aunque advirtieron sobre posibles represalias y dificultades para un eventual diálogo de paz.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, dijo que la captura de Palmera, de 53 años, demuestra que "el terrorismo nunca será campeón" y advirtió que la tarea continuará hasta la derrota total de ese flagelo.
Ayer, el ministro del Interior y Justicia, Sabas Pretelt, indicó que el Estado "continuará persiguiendo" a los cabecillas de las guerrillas izquierdistas de las FARC y del ELN "estén donde estén", y que no permitirá que lleguen a tomarse el poder a través de las armas.
Entretanto, algunos sectores advirtieron que la captura de Palmera podría afectar un eventual intercambio humanitario de secuestrados por guerrilleros presos, y que las FARC podrían lanzar un ola de ataques en distintas ciudades en respuesta a la detención del jefe rebelde.
Una alta fuente militar colombiana, que pidió el anonimato, dijo además a la AFP que la captura se logró con el "apoyo fundamental" de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA). Palmera, comenzó a rendir indagatoria, sin descartarse un pedido de extradición de Estados Unidos.