EL PARQUE Nacional Chagres se ha convertido en un sitio digno de conservar. Es un bosque seco de 20 kilómetros cuadrados donde hay especies de plantas endémicas, es decir, únicas en el mundo y desconocidas para la ciencia.
Sin embargo, el área está en peligro por el desarrollo urbano que se registra cerca al lago Alajuela, según un estudio realizado por la Asociación Nacional de Conservación de la Naturaleza (ANCON) y The Nature Conservancy.
El estudio se desarrolló a mediados del 2006 y fue muy productivo porque se descubrieron dos especies de palma Gustavia, que eran endémicas de esta área del mundo y que están a punto de acabarse, así como una especie de zamia que hasta el momento no se sabe a qué género pertenece, entre otras especies de importancia.
De acuerdo con Líder Sucre, director de ANCON, el desarrollo de estas especies endémicas en el bosque seco es porque están creciendo sobre una roca caliza muy porosa que conlleva a que el agua se filtre hacía abajo y se pierda muy rápidamente, por lo que los árboles están atados a una situación de relativa resequedad.
Según Sucre, las nuevas especies de plantas son completamente desconocidas para la ciencia, pero lo más interesante es que todavía, a esa distancia tan cercana de los centros poblados de Panamá, se están encontrando especies nuevas.
La investigación científica fue realizada en el área de campo de Chagres, que va desde la represa Madden, siguiendo por toda la ribera sur del lago Alajuela, pasando por los poblados Altos del lago Caimitillo, hasta llegar a Nuevo Caimitillo y al Puerto Corotú, donde el río Chagres entra al lago Alajuela.
ANCON y The Nature Conservancy llegaron a conocer sobre las nuevas especies de plantas, a través de un análisis de cómo estaba la situación del parque desde el punto de vista científico, ya que ambas entidades trabajaban en conjunto en un plan de conservación del sitio en donde se buscaba conocer cuáles eran los elementos más importantes y qué estado de conservación tenía el Parque Nacional Chagres.
El objetivo del estudio "Evaluación del Estado de Conservación y Amenaza al Bosque Caducifolio y Bosque Semicaducifolio del Parque Nacional de Chagres" era caracterizar el bosque seco caducifolio y los sectores que comprende, como la represa Madden, Campo Chagres y Nuevo Caimitillo, su extensión, la relación entre el suelo y la vegetación, así como identificar las principales fuentes de amenazas y sus orígenes.
Durante la investigación se pudo conocer que uno de los factores contraproducentes para el bosque seco es el desarrollo incompatible de viviendas, explotación minera, prácticas forestales, prácticas turísticas, inadecuadas disposición de los desechos sólidos, desarrollo industrial y comercial, cada una de estas amenazas colocan al bosque en gran peligro.
El estudio señala que hay otros aspectos que afectan el bosque y son las especies exóticas que requieren un manejo especial, como la paja canalera, paja guinea y la flemingia, maderales e incluso ornamentales como la palma real, astromelia, y bellísima.
En el área se desarrolla un programa de reforestación para preservar el lugar, por lo que ANCON le propuso a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que financia el programa en el área del Parque Nacional Chagres, que revise sus estimados para lograr la conservación de las especies endémicas.
Sucre dijo que para este proyecto de reforestación es necesario sembrar plantas parecidas y exclusivas de ese bosque. De esta forma se podrá mantener el ecosistema de las plantas endémicas.
Para los científicos y el director de ANCON, el bosque seco es una riqueza en donde se pensaba que todo se había descubierto, no obstante, es un bosque rico en diversidad ecológica por conocer, si se acaba el bosque, igual suerte correrán las plantas endémicas.