Por primera vez en la historia de la aeronáutica, el martes pasado dos satélites, uno ruso y otro estadounidense, colisionaron y generó miles de escombros.
El choque desintegró ambos aparatos y generó una burbuja de escombros fuera de control que podría ser un peligro para otros satélites e incluso para la integridad de la Estación Espacial Internacional (ISS) y sus tripulantes.
Las colisiones cósmicas entre restos de naves o basura espacial no son nuevas, pero los funcionarios de la NASA señalaron que éste es el primer accidente que involucra a dos satélites operativos.
De momento, se ignora cuál de los dos aparatos fue el causante del choque, pero todos los indicios apuntan al ingenio ruso.
El impacto produjo una gran nube formada por los restos de los dos vehículos. Los expertos siguen con cuidado la trayectoria de más de 500 trozos de escombros que puedan suponer un riesgo adicional para otros satélites.