Después de expulsar al Embajador de Estados Unidos y de acusar a este país de estar de detrás de un supuesto complot para asesinarlo, Chávez afirmó, en que no tomará medidas adicionales contra su principal cliente petrolero, pero que no se arrepentía de haber expulsado a su Embajador en Caracas.
"Nosotros no tenemos otro plan, sólo un gesto diplomático fuerte con un pueblo hermano. No tenemos nosotros ningún otro plan, sólo los Estados Unidos pueden alterar las otras relaciones como las energéticas, comerciales, empresariales", dijo Chávez.
La noche del jueves, un Chávez iracundo ordenó la expulsión del embajador Patrick Duddy "en solidaridad" con Bolivia, y asomó, una vez más, la posibilidad de cortarle el suministro de petróleo a EE.UU.
Estados Unidos es el principal cliente para las exportaciones venezolanas, particularmente las petroleras.
Venezuela envía diariamente más de un millón de barriles de crudo al mercado estadounidense, en gran parte a refinerías de su propiedad.
Esa particular estructura del negocio energético binacional, hace pensar a muchos ,que Chávez no podría concretar su recurrente amenaza de cortarle el suministro de crudo a los estadounidenses, como determinó en abril de 2006 un informe de la Oficina de Control Gubernamental de EE.UU. solicitado por el Congreso de ese país.