Las relaciones entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el hoy ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, no han sido buenas. Y ahora están pasando por una etapa crítica.
Solo en las últimas dos semanas la presidencia de Colombia ha producido dos comunicados pidiéndole mesura a Santos, sin mencionarlo, cuando se refiera a la República Bolivariana de Venezuela.
Los dos comunicados se produjeron después de que los presidentes Chávez y Álvaro Uribe se encontraron el 11 de julio en Venezuela para limar las asperezas que produjo la operación militar en que se abatió en Ecuador al jefe guerrillero "Raúl Reyes".
En la primera comunicación, del 13 de julio, el presidente Uribe reafirmó "el propósito de avanzar en una nueva era de relaciones" con Venezuela y les pidió "a todos los voceros del Gobierno total prudencia para no afectar este sendero".
Esa fue la respuesta a la molestia expresada públicamente por Chávez ante la declaración dada por Santos luego de la cumbre presidencial.
Con un "ojalá" Santos había expresado su escepticismo con la distancia fijada por Chávez ante la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Ahora, Chávez está nuevamente molesto con Santos.
Santos admitió en Estados Unidos que el ejército colombiano usó un logotipo de la televisora interestatal Telesur en el rescate de 15 rehenes, entre ellos Ingrid Betancourt, aunque le restó importancia al hecho.
Y, además, fue muy distante cuando un periodista le preguntó por el ingreso de Colombia al consejo de seguridad que promueve la Unión de Naciones del Sur, Unasur.
A raíz de eso, Chávez dijo que Santos es el "enemigo número uno de la integración de nuestros pueblos" y después afirmó que el ministro es un hombre de la "extrema derecha" y lo acusó de ser "paramilitar".