El presidente venezolano, Hugo Chávez juramentó ayer a su nuevo vicepresidente, José Vicente Rangel, y a los ministros de Finanzas, Planificación, Defensa e Interior y Justicia, quienes reivindicaron el diálogo con la oposición propuesto por el mandatario tras el golpe de Estado que lo apartó brevemente del poder el 12 de abril.
El primero en juramentar fue Rangel quien se desempeñaba como ministro de Defensa y tras la asonada se convirtió en el principal "operador político" de Chávez para pacificar el país.
"El diálogo no tiene alternativa. O sí la tiene: la guerra. Entre hablar y matarnos está el dilema, o dialogamos o nos destruimos y destruimos el país", aseveró Rangel.
"Asumo la tarea de dialogar con todos los venezolanos", reiteró el flamante vicepresidente, quien recibió el cargo de manos de Diosdado Cabello, quien ahora ocupará el ministerio del Interior y Justicia.
Los juramentados restantes fueron los economistas Tobías Nóbrega y Felipe Pérez en Finanzas y Planificación, respectivamente, y el general en jefe Lucas Rincón en Defensa.
Por otra parte, el subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Otto Reich, sugirió ayer que Cuba estuvo implicada en los hechos que rodearon el derrocamiento del presidente Chávez el 12 de abril, al asegurar que cuatro aviones cubanos aterrizaron ese día cerca de Caracas.
Reich afirmó que cuatro aviones cubanos aterrizaron en el aeropuerto internacional de Maiquetía en la mañana del 12 de abril, día en que Chavez fue derrocado por un efímero golpe de Estado que duró solamente 48 horas, pues tras un contragolpe fue restaurado en el poder el 14 de abril.
Algunos congresistas estadounidenses han denunciado la presencia de francotiradores cubanos actuando junto a simpatizantes de Chávez en las calles de Caracas, en los disturbios que llevaron al golpe.