Los presidentes de Venezuela, de Bolivia, Nicaragua afirmaron hoy en Santiago que empezó una nueva etapa en América Latina y coincidieron en que ésta debe construirse en paz, con justicia social y la participación de los pueblos.
Hugo Chávez, de Venezuela, Evo Morales, de Bolivia, y Daniel Ortega, de Nicaragua, fueron los oradores principales de la clausura de la Cumbre de los Pueblos, que se celebró en el Estadio Nacional de Santiago y a la que asistieron unas 3.000 personas, muy por debajo de las 20.000 que esperaban los organizadores.
"Hay un parto en este continente, un parto a un nuevo siglo", dijo Chávez ante un auditorio incondicional, que interrumpió varias veces su discurso con consignas a su favor como "úa, Chávez no se va".
"Queremos construir en paz una patria nueva, con un nuevo sistema económico, distinto al neoliberalismo", dijo y se quejó de que a Venezuela la atacan por todos lados . "Nos tienen miedo y por eso satanizan nuestro modelo", subrayó.
En una disertación de una hora y 45 minutos, Chávez reiteró sus elogios al presidente cubano, Fidel Castro, que a su vez lo llamó por teléfono y envió un saludo a los presentes y a los combatientes chilenos que combatieron en Nicaragua y también a todos los que lucharon contra la tiranía de Augusto Pinochet (1973-90).
En otra parte de su discurso, que interrumpió varias veces para entonar canciones, Chávez señaló que la unidad debe ser una divisa para América Latina, defendió la igualdad de género y aseguró que "para acabar con la miseria y la pobreza, hay que darle poder al pueblo".
En materia económica dijo que "todavía hay algunos que creen que pueden aconsejarnos diciendo que lo mejor es privatizar las empresas".
"Nos han dicho que el Estado no debe tener empresas, porque es corrupto e ineficiente, porque eso funciona mejor en manos de privados, todo ese cuento que conocemos bastante bien y que ha sido parte de la tragedia de nuestro pueblo". Sostuvo.
También destacó la cumbre Iberoamericana que concluyó hoy en Santiago, cuyos resultados calificó de "positivos" y resaltó que por primera vez se abordó "la problemática que tiene que ver con la dictadura del capital global".
Chávez anunció, asimismo, nuevas inversiones en Cuba y señaló que éstas permitirán pasar de los actuales 64 mil barriles diarios de petróleo que se refinan en ese país a 100 mil a partir de enero próximo.
Anunció, además, que su gobierno mandó a construir a China un satélite que servirá a la cadena venezolana de televisión Telesur y anunció nuevas alianzas con la cadena árabe Al Jazeera.
En tanto, Evo Morales, que recibió de regalo una camiseta con la leyenda "Mar para Bolivia" en tono pausado resaltó que en Latinoamérica se gestan "democracias liberadoras" al servicio de sus pueblos, mientras antes estaban "al servicio de las oligarquías".
Reiteró, como en la cumbre iberoamericana, que los servicios básicos no pueden ser un negocio privado, sino un derecho humano, un servicio público".
Coincidió con Chávez en que en esta cumbre hubo un debate saludable", lo que no ocurrió en otras, "en las que nadie debatía".
"Tenía razón el compañero Chávez al protestar ante el ex presidente España, saben qué me dijo a mí el señor Aznar? que soy indigenista y racista. No se puede entender esa mentalidad, a nosotros que apostamos por la vida no nos pueden acusar de racistas", aseveró.
La intervención de Morales fue interrumpida con gritos del público pidiendo "mar para Bolivia".
"Realmente nos alientan bastante, quiero decir a nombre del pueblo boliviano, muchas gracias por ese mensaje", dijo Morales, para quien, "si los presidentes no resolvemos los problemas históricos, estoy segurísimo de que con los pueblos vamos a resolver esto del mar".
Bolivia perdió sus costas en el Pacífico en una guerra contra Chile en a finales del siglo XIX, situación que ha tensado desde entonces sus vínculos bilaterales.