El episcopado venezolano expresó su preocupación ante los planes de reforma constitucional del presidente Hugo Chávez, y advirtió que el mandatario no tiene derecho a insultar a quienes no están de acuerdo con él.
Los religiosos venezolanos se quejan de que las propuestas de reforma no se han sometido a la participación pública, y son redactadas por un comité que nombró el mandatario.
Según los obispos, este proceso despierta "serias dudas sobre la apariencia democrática de la reforma constitucional".
Pero el ministro venezolano del Interior, Pedro Carreño, respondió que la Iglesia Católica da la espalda a los pobres y corre el riesgo de actuar como un partido político al etiquetar como poco democrático al gobierno revolucionario de Chávez.
El ministro Carreño afirmó que los obispos defienden los intereses de la oligarquía, y dijo que cualquier cambio constitucional debe ser aprobado en referendo.
La semana pasada, el presidente calificó de "ignorantes, mentirosos y perversos" a los obispos preocupados por las reformas que entrarían en vigor el año próximo.
El Episcopado emitió un documento apostólico señalando entre los problemas venezolanos "la pobreza, la violencia y la corrupción", además de censurar al gobierno por no prorrogar la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV).