Los partidarios del presidente Hugo Chávez conmemoraron ayer el 14 aniversario de la revuelta popular conocida como “Caracazo” de 1989, mientras la ofensiva jurídica contra los líderes del paro de 63 días apunta ahora a los ex gerentes rebeldes de la petrolera estatal.
Cientos de seguidores del presidente venezolano marcharon bajo el lema “no olvidar” la revuelta popular, desde Parque del Este hasta Petare, cinturón de miseria al extremo este caraqueño, que fue duramente reprimido durante esa revuelta.
El Caracazo consistió en tres días de saqueos y disturbios generalizados que dejaron oficialmente 276 muertos, y detonó luego de la aplicación de un paquete económico por parte del ex presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, a quien Chávez intentó luego derrocar el 4 de febrero de 1992.
Chávez llamó ayer a los militares venezolanos a “empuñar su espada en defensa de las garantías sociales”.
Aludiendo a la actual coyuntura política del país, dijo que la frase cobra vigencia “dado que un grupo de golpistas, saboteadores, terroristas, civiles y militares, han querido utilizar esa frase a conveniencia, para defender bastardos intereses que van en contra de los intereses de la República”.
Tras 14 años de forcejeo para que Venezuela asuma su responsabilidad por las atrocidades cometidas en la revuelta popular de 1989, los familiares y víctimas rechazan que ahora algunos grupos, entre ellos el presidente Chávez, usen el llamado Caracazo’’ con fines políticos.
El Comité de Familiares y Víctimas de 1989 rechazó en un comunicado que se pretenda convertir el 27 de febrero en una fecha política y no en una fecha íntimamente ligada a los derechos humanos’’.